Hace 20 Años empezó la lucha contra un muro.

20 años en defensa de los derechos de los pacientes: Empezar la lucha contra un muro

Carmen Flores, presidenta de la Asociación del Defensor del Paciente

Hace ahora 20 años que después de un periplo de años, viviendo y sufriendo continuas “negligencias”. Un largo recorrido por hospitales con intervenciones plagadas de continuos errores e incoherencias. Un calvario que nos toco vivir, sobre todo a mi hijo, fue el que realmente sufrió las secuelas con el sufrimiento terrible que ello le ocasiono. Basta mencionar la última vez que entró en un quirófano, llegó al hospital conduciendo y salió tetrapléjico.

Esta indefensión vivida personalmente y tras conocer casos terribles, fue lo que me llevo a crear una Asociación en Defensa del Paciente, para poder ayudar en la medida de mis posibilidades a gente que sufría, o había sufrido casos como el de mi hijo Miguel Ángel y tantos otros sin olvidar el de nuestra compañera de siempre, Isabel Ferragut  “quemaron” el cerebro de su hijo y aún sigue clamando justicia.

Nunca! Pensé la repercusión que tendría el nombre (Asociación el Defensor del Paciente (ADEPA)) de tal forma que han querido plagiarlo tanto administraciones, como entidades privadas dentro y fuera de nuestro país. Además de la lucha por intentar defender los casos por negligencias (algunos terribles) que nos han llegando, e intentar ayudar en la medida que hemos podido y nos han dejado, a lo largo de estos 20 años, también nos toca luchar porque nuestro nombre y trabajo no sea copiado.

Así han ido pasando los años, así  año a año vamos viendo la despreocupación e invisibilidad de las Administraciones por los miles y miles de casos de negligencias médico-sanitarias. Como si no existieran, familias destrozadas, personas que pierden todo trabajo, familia, calidad de vida, todo esto  parece importarles poco, o nada.

La totalidad de los poderes públicos, incluidos miembros de la casa real, judica tura..etc.,  no han demostrado a lo largo de estos años ninguna empatía con nuestro  dolor, incapaces de tener ni un atisbo de solidaridad y humanidad, por el contrario… solo unos pocos nos han escuchado sin oírnos, y nos han mirado sin vernos.

En estos veinte años han sido más de 200.000 personas las que han acudido a nosotros, tras mucho peregrinar por todos los estamentos reclamando justicia. De los casos más llamativos que recuerdo el caso de Noelia de Mingo, Dra. que acabo con la vida de una Dra. Compañera y de dos pacientes. Padecía una patológica  psiquiátrica que todos conocían, su actitud rara fue puesta en conocimiento por algunos pacientes y personal pero nadie!! Actuó de oficio, algo que pudo evitar la tragedia.

En el camino se han perdido casos que debieran avergonzar a los que están para impartir “justicia” sentencias burlonas rayando la desfachatez y la soberbia judicial, dejando indefensos a los que sufrieron el daño.

O el caso del anestesista de Valencia, Dr.Maeso que contagió a cientos de pacientes la hepatitis que padecía,  la aguja con la que se inyectaba él, la  utilizarla después con  los pacientes a los que iba a anestesiar.

Casos como, el lipobay, el aceite  de colza, las vacas locas, las prótesis de mama defectuosas y así un largo etc. que harían este artículo interminable.

En la actualidad todo va empeorando, ya que tras las transferencias a las Comunidades Autónomas y la crisis, se ha hecho mucho daño a la sanidad. (Desigualdad, empeoramiento de la llamada sanidad universal). Vivimos en un país que ponerse enfermo fuera de la comunicad en la que resides, es cómo hacerlo en el extranjero.

El acceso a los medicamentos para los más humildes es una utopía. Las ayudas a discapacitados con unos recortes brutales. Personas ancianas que tienen que decidir entre comer o medicarse. Gente con pocos recursos, familias enteras con todos sus miembros en situación de desempleo, con algún enfermo (o no), situación que les lleva casi a la indigencia, y que gracias a la solidaridad civil pueden recibir tratamiento. Con el dolor de que los que tanto prometen cuando les conviene, te dan el portazo cuando les necesitas.

En definitiva muchos años viendo todo esto, sin llegar a la locura y reivindicando cada día el cumplimiento de los derechos de los pacientes, con la satisfacción de saber que aunque no sea en el 100% de los casos como desearíamos, nuestra lucha tiene a veces resultados muy positivos.  Conseguir que los ciudadanos vayan conociendo lo que pasa y pelee por sus derechos, hace que veamos de forma muy positiva nuestra labor en los 20 años que llevamos de existencia.

Pasar de ser un ama de casa con total desconocimiento, a ocupar el 80% de mi tiempo en una lucha constante para que se subsanen algunas atrocidades, enviando peticiones de investigación   a todas y cada una de las fiscalías, por lo que considero pueden ser delitos contra la salud pública, y la vida de las personas. Con el único fin de que sea respetada la salud y la vida.

Para terminar decir que en mi camino he encontrado personas maravillosas que siguen en mi vida y que El Defensor del Paciente   no podría haber llegado a estos 20 años de lucha sin ellos.

Como dijo Martin Luther King:  “Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, mi lucha no habrá sido un vano”.

Carmen Flores