Damos comunicación pública de la dramática negligencia cometida en Argentina y el deseo de nuestros compañeros en ese país para que sea divulgada en España.
Terrible caso como todos los que desgraciadamente tenemos que soportar las víctimas de negligencias medico-sanitarias sin que las autoridades políticas y judiciales tomen conciencia de un problema que afecta a millones de ciudadanos al año en el mundo entero.
EL DEFENSOR DEL PACIENTE
Le
amputaron las piernas y brazos tras dar a luz
Ocurrió en el
Hospital Durand. La mujer fue a parir a su cuarto hijo. Contrajo una infección.
Para mantenerla con vida, los médicos le cortaron los miembros.
La demanda por
mala praxis y el reclamo al gobierno porteño
Hace dos años, después de romper bolsa, Perla Pascarelli fue al Hospital Durand
a tener su cuarto hijo, Santino. Pero todo se complicó: durante la cesárea
contrajo una infección de tal gravedad que, un mes más tarde, los médicos
tuvieron que amputarle los dos brazos y las dos piernas para mantenerla con
vida. Además de demandar al hospital por mala praxis, Pascarelli reclama al
Gobierno de la Ciudad un subsidio que le permita a su marido salir a trabajar,
en lugar de estar obligado a ocuparse todo el día de las necesidades que tienen
ella y los chicos. El jefe de gabinete porteño aseguró a este diario que parte
de la ayuda está en marcha, pero sostuvo que el resto le corresponde al gobierno
nacional.
Perla tenía 35 años cuando Santino nació por cesárea, el 9 de mayo de 2007.
Hasta entonces, trabajaba todas las mañanas en el negocio de su suegra, mientras
los chicos estaban en el colegio. Se turnaba con su esposo, que también era
vendedor en un local y estudiaba de noche para recibirse de ortopedista. El
pragmatismo que la define, sumado a su experiencia por los partos anteriores, la
llevó a aceptar sin chistar la prescripción de un antibiótico a modo de
prevención, tal como se acostumbra después de cualquier operación.
“A partir de una molestia en la zona, un par de días después me revisó una
obstetra del hospital. Me recetó óvulos y pastillas”, describe Pascarelli ante
Crítica de la Argentina y advierte: “No alcanzó. A las dos semanas de parir
empecé con un dolor cada vez más fuerte y levanté temperatura”. Con ese cuadro,
volvió al Durand, donde –según consta en el libro de guardia– atribuyeron su
dolor abdominal a una “excesiva ingesta de gaseosas”.
Como el dolor no cedía, los médicos le hicieron estudios: advirtieron una
infección en la zona uterina y decidieron intervenirla. En la operación le
extrajeron tres litros de pus y encontraron el útero desintegrado. “La última
vez que usé el brazo fue para autorizar esa intervención con mi firma”, recuerda
Pascarelli desde la silla de ruedas que hoy le permite movilizarse, siempre y
cuando alguien la ayude.
Estuvo un mes en coma. Fue Luis Sánchez, su marido, el que no pudo pegar un ojo
en ese plazo y permaneció firme en el hospital cada día de la internación. Y fue
a él a quien le tocó decidir: “Veía que los brazos y las piernas se le
oscurecían cada vez más hasta que una de las pocas médicas que me prestaba
atención me aconsejó reclamar que le cortaran las extremidades. La infección se
había diseminado por todo el cuerpo y era el único modo de salvarla”, precisa
Sánchez.
Durante el coma de su esposa, un anestesista le reveló que los médicos habían
dejado olvidada una gasa al hacer la cesárea. Tras la confesión, Sánchez
denunció al hospital y desde entonces es el único a cargo de su esposa, de las
tareas del hogar y de los cuatro chicos, lo cual no le permite tener un trabajo
fijo –cuando puede es remisero–. La casa donde viven, en el barrio de Mataderos,
es alquilada y cuesta 1.500 pesos mensuales. El contrato vence en octubre. Ahora
buscan dónde vivir.
A través de un estudio de abogados, promovieron una acción de amparo para que el
gobierno porteño les facilitara ciertos recursos: el juez Guillermo Scheibler
resolvió ordenar al Ministerio de Desarrollo Social de la ciudad que otorgara
“con carácter urgente una solución en relación con su vivienda y la provisión de
una asistente terapéutica para ayuda”.
¿A quién le corresponde la ayuda?
“La ayuda está en marcha”, aseguró a Crítica de la Argentina Horacio Rodríguez
Larreta, jefe de Gabinete de la Ciudad, después de que Perla Pascarelli hiciera
el reclamo en las distintas oficinas porteñas que le retrasaron la gestión.
Más allá del juicio por mala praxis al Hospital Durand, el pedido de Pascarelli
al gobierno porteño consiste en una persona para las tareas de la casa, así su
esposo puede salir a trabajar. Además, solicita una pensión digna, equivalente a
la que ella conseguiría si tuviera la posibilidad de movilizarse.
Rodríguez Larreta precisó que el gobierno porteño le otorgará a Pascarelli un
subsidio mensual para alquilar una casa, manteniendo el costo aproximado de su
vivienda actual aunque el decreto del Plan de Emergencia Habitacional contemple
sólo 700 pesos. También detalló que a partir de ahora Pascarelli cobrará 300
pesos durante cuatro meses, por su incorporación al Plan Nuestras Familias.
Respecto a lo que la medida cautelar llama “asistente terapéutica para ayudar a
la señora Pascarelli de acuerdo a sus necesidades”, el jefe de Gabinete porteño
sostuvo: “Estamos ayudando a que se la otorguen pero esa responsabilidad es del
gobierno nacional porque es parte de su cobertura de salud”.