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Tanto
la cirugía estética como la cirugía reparadora o
reconstructiva son partes de la cirugía plástica,
especialidad que en nuestro país se conoce como Cirugía
Plástica, Reparadora y Estética. La cirugía estética
se realiza para mejorar las estructuras normales del
cuerpo con intención de aumentar el atractivo del
paciente y su autoestima. La especialidad de Cirugía
Estética como tal no existe, al igual que no existe el
cirujano estético; sólo los cirujanos plástico están
avalados oficialmente para la realización de cirugía
estética. La cirugía estética no está incluida en el
catálogo de prestaciones de la Seguridad Social.
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La
cirugía reconstructiva o reparadora se realiza sobre
estructuras anormales del cuerpo, causadas por problemas
congénitos, problemas del desarrollo o del crecimiento,
traumatismos, infecciones, tumores o enfermedades. Se
realiza, sobre todo, para mejorar la función, aunque
también puede realizarse para mejorar el aspecto
físico. La cirugía reparadora sí está incluida
dentro del catálogo de prestaciones de la Seguridad
Social.
Procedimientos
incluidos dentro del catálogo de prestaciones de la
Seguridad Social
La mayoría de los
procedimientos de cirugía reconstructiva están
incluidos dentro del catálogo de prestaciones de la
Seguridad Social; no obstante, existen algunas patologías
que se encuentran a caballo entre lo que se considera
cirugía estética o reparadora. Por ejemplo, unas mamas
muy voluminosas, cuando producen problemas médicos
verificables, como dolor de cuello y de espalda,
irritaciones de la piel, etc., sí estarían incluidas
en la Seguridad Social; sin embargo, si sólo provoca
problemas estéticos, no estarían incluidas.
En cualquier caso, la lista que se presenta a continuación
es sólo orientativa; la última decisión siempre está
sujeta a la opinión del equipo de Cirugía Plástica de
cada Hospital, y debe individualizarse para cada
paciente.
- cirugía
abdominal: cuando se realiza para aliviar problemas
médicos, como dolor de espalda, úlceras,
irritaciones cutáneas o hernias, o para permitir
andar de manera normal.
- cirugía
de la mama: para corregir asimetrías congénitas,
mamas muy voluminosas que
- produzcan
problemas médicos, para reconstruir una mama tras
un cáncer, para eliminar una ginecomastia.
- cirugía
de las orejas: cuando se realiza para corregir
anomalías congénitas o para reconstruir orejas
lesionadas por un traumatismo o enfermedad.
- cirugía
de los párpados: cuando se realiza para corregir
una caída excesiva de los párpados superiores que
cause problemas de visión o para corregir mal de
los párpados inferiores.
- cirugía
facial: para corregir asimetrías de la cara
producidas por una parálisis facial, para tratar
lesiones que afecten a los labios, las mejillas o
los músculos de la cara; para tratar deformidades
traumáticas y deformidades de la cabeza o el
cuello.
- cirugía
de la mano: toda la cirugía de la mano.
- cirugía
de la nariz: para corregir deformidades de
nacimiento o traumáticas y para tratar problemas
respiratorios.

La
Asociación desaconseja aplicarse BOTOX
Pistas para reconocer a un
cirujano plástico de fiar

Cirugía estética - Articulo Publicado por
ELMUNDO
Aunque se autodefinía como “uno de los
más grandes cirujanos plásticos del mundo”, el francés
Michel Maure está acusado de desfigurar a 96 de las
pacientes que se pusieron en sus manos. elmundo.es le
ofrece algunas claves para identificar a un profesional
‘de fiar’ antes de someterse a una operación de cirugía
estética.
La especialidad de Cirugía Plástica,
Estética y Reparadora es una más en el programa de
formación MIR del Ministerio de Sanidad, como lo son la
Neurología o la Oncología. Así que de la misma manera
que un paciente que sufre del corazón desea ponerse en
manos de un buen cardiólogo, con un título acreditado,
¿cómo se puede
reconocer a un cirujano plástico ‘de verdad’?
¿Qué criterios deben tener en cuenta las
personas que se van a someter a una operación estética?
La doctora Beatriz González Meli,
vicesecretaria de la Sociedad Española de Cirugía
Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), sugiere que la
primera de ellas es precisamente
la titulación;
el paciente debería confirmar que quien le va a operar
dispone del título de especialista en Cirugía Plástica.
El jefe de este servicio en el Hospital de Bellvitge de
Barcelona, Juan María Vinyals, reconoce que no existe un
registro nacional, ni un listado en el que los
potenciales pacientes puedan comprobar la formación de
su cirujano. Sin embargo, recomienda acudir al listado
que la SECPRE tiene en su página web (www.secpre.org),
en el que se incluye el contacto de todos sus miembros
en cada provincia. “Todos ellos son titulados”,
apostilla González Meli. Además, los colegios de médicos
provinciales también pueden facilitar la información de
los galenos que han registrado allí su título de
especialista.
La segunda pista es
el lugar de trabajo.
González Meli recuerda que “los profesionales serios no
tienen un chiringuito”. Es decir, no operan en pisos ni
domicilios particulares, sino en clínicas y hospitales
que cuentan con la certificación adecuada y con los
medios necesarios para atender cualquier complicación
médica que pueda surgir durante la intervención.
Esta especialista insiste además en
que los cirujanos plásticos “no prometen magia”. Ni
tampoco milagros. “No se puede transformar a una persona
con una determinada estructura facial en Charlize Theron”,
subraya. Y añade que ningún cirujano ’serio’ promete a
sus pacientes
expectativas que no se corresponden con la realidad,
ni procedimientos fáciles y sin esfuerzo, “como
adelgazar en dos minutos y sin anestesia”.
Riesgos médicos
Precisamente otra de las claves que
puede guiar en la decisión de un cirujano es la
valoración previa de los posibles riesgos o
contraindicaciones de la operación. Legalmente, añade la
cirujana del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, el
médico está obligado a presentarle al paciente un
consentimiento
informado por escrito previo a la intervención
en el que consten todas las posibles
complicaciones que pueden surgir.
En este sentido, insiste en que hay
aspectos médicos o mentales de la persona que pueden
contraindicar la cirugía; y conviene valorarlos con el
médico antes que nada. “Un paciente con problemas
cardiacos, pulmonares, o que esté tomando
anticoagulantes, por ejemplo”, apunta, “debería poner en
la balanza los riesgos y beneficios de operarse”. Si la
primera consulta no la tiene con un médico, sino con un
comercial “que le vende un producto”; si no le dan
ninguna información sobre los posibles riesgos y no le
hacen un
historial médico detallado con sus antecedentes y estado
de salud; desconfíe.
Un cirujano plástico ’serio’ también
puede desaconsejar una operación estética a un individuo
con personalidad inestable, o con una visión alterada de
su propio cuerpo, o que entra en quirófano presionado
por su pareja, sin mucho convencimiento. “En este
sentido somos muy exquisitos”, prosigue en su listado de
‘pistas’ de sentido común. González Meli reconoce que
muchas
personas que sienten rechazo por su propio cuerpo son
“carne de cañón” para cirujanos sin escrúpulos;
aunque advierte que un ‘arreglito’ estético no va a
solucionar un problema de insatisfacción más profundo.
Además,
para quienes viajen al
extranjero para someterse a una
intervención plástica, la Sociedad Internacional de
Cirugía Plástica Estética completa estos consejos con un
decálogo en su página web (www.isaps.org)
que sirve como orientación. Entre otras cosas, la
sociedad recomienda conocer la formación del cirujano,
si habla nuestro idioma, si pertenece a algún organismo
internacional, si será nuestro interlocutor durante el
proceso… Cómo son las instalaciones donde se realizará
el postoperatorio, si nuestro seguro personal cubre las
cirugías en el extranjero, quién nos atenderá en caso de
complicaciones…
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