Att. D. Francisco Caamaño Domínguez, Ministro de Justicia y D. Artemi Rallo, Director de la Agencia Española de Protección de Datos
Muy Sres. nuestros:
Nos dirigimos a Vds. ante la situación absurda que las victimas por negligencias
medico-sanitaria con sentencia firme estamos viviendo.
El
hechoa que nos referimos es la imposibilidad de poder poner o decir los nombres
de los médicos condenados sobre todo cuando lo son por un hecho de imprudencia
grave que ha costado la integridad física o la vida de las personas.
Es ilógico
que veamos a los famosos o políticos con esposas saliendo o
entrando de un juzgado con su nombre repetido hasta la saciedad por los
presuntos delitos que han podido cometer,
y decimos presuntos porque estas situaciones que les comentamos son repetidas
sin haber una condena por medio,
con la simple denuncia es suficiente para que las imágenes o
nombres serán reiterados a nivel público.
Para
rizar el rizo vemos como en informativos se ha visto el rostro de un infractor
al que la policía está haciendo “soplar” por conducir en condiciones que la ley
condena.
La
ciudadanía debería conocer, en primer lugar por el derecho a la información y
en segundo por el derecho a la elección.
No
en vano,
lo que se pone en manos de un medico,
es la integridad física y la vida.
A
veces el error es perdonable como seres humanos que son, aunque es evidente que
deben asumir la responsabilidad de
dichos
errores como cualquier profesional,
pero salvando esta situación,
hay errores de una magnitud imperdonable, en
muchas ocasiones delictivas por acto u omisión. Entonces ¿por
qué este trato de favor hacia su identidad a diferencia de los ya mencionados
políticos, empresarios
y/o famosos?
Esto
lo entendemos como agravio comparativo y desde luego una falta de respeto a la
victimas y ciudadanos en general que deben ser conocedores de este tipo de
infracciones que tanto dolor causan a miles de familias y que la única forma de
eludirlos seria
sabiendo quien son,
con nombres y apellidos.
Con
esta medida no solo se evitarían cientos de negligencias si no que también se
cumpliría lo que vulgarmente se llama
"que
cada palo aguante su vela".
Por ello, y de nuevo insistimos en que en el sentido que les mostramos en este escrito, la ley sea igual para todos y esta ley recoja y posibilite el conocimiento de los nombres y apellidos de los médicos que figuren en una sentencia por mala praxis.
Esperamos que nos tome muy en cuenta esta petición reiterada pero no por ello
justa y necesaria.
El
equilibrio de la justicia debe
ser
inexorable y,
tal como proclama la constitución,
igual para todos.
Atentamente,
Carmen Flores (Presidenta)