PETICIONES A LA SRA. ELENA SALGADO SOBRE LA PROHIBICIÓN ABSOLUTA DEL USO DEL 'THIMEROSAL' Y DE LAS AMALGAMAS


Att. de Dª. Elena Salgado (Ministra de Sanidad)


Muy Sra. Nuestra:

Hablar de la toxicidad del mercurio puede parecer un problema puramente ambiental, que corresponda a otro Ministerio, algo lejano y abstracto. Pero desgraciadamente afecta a personas reales y concretas, y su sufrimiento también es real. Por eso, desde la Asociación El Defensor del Paciente queremos dirigirnos a Usted, con datos científicos irrefutables sobre los efectos devastadores del mercurio sobre la salud y con la propuesta de una serie de medidas urgentes, muy básicas, que ya funcionan en otros países, para intentar paliar la situación. Estas medidas son coherentes con otras, que ha tomado ya en nuestro país el Ministerio de Medio Ambiente (p.ej., el cierre de las minas de Almadén) dentro de un clima propiciado por la campaña internacional "MERCURIO CERO" del Programa de Naciones Unidas para Medio Ambiente.

Existen más de 10.000 estudios relacionados con la toxicidad del mercurio. En noviembre de 2006, la prestigiosa revista médica 'The Lancet' publicaba un artículo en el que habían participado, entre otros, el Departamento de Pediatría del Hospital Monte Sinaí de Nueva York o el Instituto de Salud Pública de Dinamarca. En dicho artículo se relacionaban directamente los tóxicos como el mercurio con patologías como el autismo, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, la parálisis cerebral y el retraso mental.

Aunque la causa primera del autismo aún no está demostrada, podríamos admitir que se trata de un desorden neurológico provocado por un agente que actúa dañando un cerebro inmaduro, en plena formación. De hecho, muchas enfermedades congénitas en las que hay una alteración metabólica o enzimática cursan con autismo (p.ej., fenilcetonuria, errores innatos del ciclo de la urea …), pero la intoxicación mercurial también distorsiona múltiples reacciones metabólicas y enzimáticas, y puesto que hace 50 años los fetos y bebés apenas tenían contacto con el mercurio y actualmente se les intoxica desde su concepción, no sería muy aventurado pensar que algo o mucho tiene que ver esto con la "PANDEMIA" actual de autismo, porque si el autismo se debiese principalmente a factores genéticos, la incidencia sería constante.  

-LAS VACUNAS: hepatitis B, gripe, tétanos y tétanos-difteria suelen contener como conservante thimerosal (etil mercurio).

Todas estas vacunas existen también sin mercurio, pero las compañías farmacéuticas se resisten a desechar los stocks con thimerosal. La propia Agencia Española del Medicamento, en sintonía con la Academia Americana de Pediatría y la OMS entre otros organismos, instaba ya en una circular en el año 2000 a los laboratorios productores de vacunas a eliminar definitivamente la presencia de thimerosal en ellas. Sin embargo, el anterior ministerio de Ana Pastor hizo oídos sordos a esta advertencia.

Resulta chocante  que desde 1996 estén prohibidas las vacunas  con thimerosal para uso veterinario y sin embargo se permitan en los niños.

-AMALGAMAS: la OMS reconocía en 1991 que las amalgamas (empastes metálicos) eran la fuente de contaminación por mercurio más importante.

La amalgama es una mezcla de metales que contiene mercurio líquido (50%), plata (35%), estaño (15%), cobre (2%) y una pequeña cantidad de zinc.

En un medio tan corrosivo como la cavidad bucal no es extraño que a los 5 años cada amalgama haya perdido aproximadamente el 30% de su contenido en mercurio ...¿Y dónde ha ido?. No muy lejos, por desgracia.

Aunque en la amalgama el mercurio se encuentra en su forma metálica, que es relativamente poco tóxica, a partir de 20º C se evapora. Los vapores de mercurio que se generan entonces en la cavidad bucal se absorben en su mayor parte (80%) y esto produce una alta concentración de mercurio en los pulmones. Desde allí se distribuye por la sangre y se acumula sobre todo en los órganos grasos como el cerebro y los riñones. La piel, el pelo, el hígado, glándulas salivales, testículos e intestino también muestran concentraciones altas de mercurio. Atraviesa la barrera hematoencefálica y la placentaria.

La vida media del mercurio varía en función de la capacidad individual de eliminación; parece que cuanto más joven, mejor se elimina; también del órgano: en sangre sólo se encuentra unas 48-72 horas, en cambio en el cerebro puede tardar años en eliminarse aún con tratamiento.

La eliminación se hace por heces y orina, en menor cantidad puede encontrarse en el aire espirado, sudor, saliva y lágrimas.

Mención especial merece la intoxicación por mercurio en los fetos, neonatos y lactantes. La sensibilidad al mercurio es de 5 a 10 veces mayor que en el adulto, por eso no pueden manejarse las mismas cifras para suponer intoxicación. Además, la absorción intestinal se ve incrementada por la leche, concretamente por la caseína, aunque aún no se sabe la razón. Esto significa que el paso placentario y a través de leche materna es tan importante, en un periodo en el cual se encuentra el individuo especialmente vulnerable (la mielinización y formación del cerebro comienza in útero y no concluye hasta los 3 años o más), que puede causar estragos en el sistema nervioso del bebé, aunque la madre no sufra síntomas. Estas consecuencias se han estudiado largamente en Colombia, donde existen aldeas dedicadas íntegramente a la extracción y amalgamación de oro con mercurio metálico; también en Japón, tras un vertido accidental de mercurio en el mar hubo oportunidad de estudiar los efectos nocivos del mercurio sobre los fetos (enfermedad de Minamata). Son los siguientes:

-Si la intoxicación es grave: abortos, fetos muertos, parálisis cerebral, retraso mental, autismo.

-Si es más sutil: retraso de la marcha y del lenguaje, bruxismo (rechinar de dientes), dificultades de aprendizaje, hiperactividad.

En adultos provoca: sabor metálico en la boca, resfriado crónico, dolores articulares, insensibilidad y hormigueo en manos y pies (neuropatía periférica), manos y pies fríos (mala circulación periférica), fenómeno de Raynaud, cansancio crónico, falta de iniciativa, temores irracionales, agresividad, irritabilidad, insomnio, temblores … Recientemente se le ha relacionado con enfermedades autoinmunes, Esclerosis Múltiple y Fibromialgia.

Imagino que a estas alturas Usted se estará preguntando por qué los odontólogos siguen aferrándose a usar amalgamas. No sería muy rentable olvidar un material excepcionalmente plástico y eficaz para los empastes y porqué no decirlo, el más barato y que deja más beneficios al dentista.

Paradójicamente los mismos dentistas que afirman que no hay peligro utilizan dispositivos especiales para el manejo, aplicación y desecho del mercurio, aludiendo, claro está, motivos ambientales. No tienen reparos en poner amalgamas, aunque sí para retirarlas pues se desprende bastante vapor de mercurio que ellos inhalan en parte.

En países como Alemania, Suecia o Austria se restringe el uso de la amalgama en niños, embarazadas y enfermos renales. En California existe la obligación de informar al paciente de que pueden ocasionar alteraciones en la reproducción y daños fetales (California ha sido el primer estado de USA en prohibir las vacunas con thimerosal  por su posible relación con el autismo).

En España se llega al punto de llenar las bocas de los niños con este tipo de empastes o ponerlos en embarazadas o madres lactantes sin ninguna restricción. ¡¡Demencial!!.

POR TODO ELLO SOLICITAMOS LAS SIGUIENTES MEDIDAS SANITARIAS PARA LA DISMINUCIÓN DE LA TOXICIDAD DERIVADA DEL MERCURIO EN HUMANOS:

1. PROHIBICIÓN ABSOLUTA DEL USO DE VACUNAS CON MERCURIO (Thimerosal).

2. RESTRICCIÓN DEL USO DE AMALGAMAS EN:

- EMBARAZADAS.

- MADRES QUE LACTAN.

- NIÑOS (DENTICIÓN NO PERMANENTE).

- ENFERMOS RENALES.

3. PEDIR CONSENTIMIENTO INFORMADO SIEMPRE QUE SE USEN AMALGAMAS, EXPLICANDO CLARAMENTE LOS RIESGOS QUE PUEDEN DERIVARSE DE SU UTILIZACIÓN.

4. USAR SIEMPRE QUE SE PUEDA OTROS MATERIALES

5. POTENCIAR EL USO DE MATERIALES BIOCOMPATIBLES.

6. DIVULGAR INFORMACIÓN ENTRE LAS ASOCIACIONES ESPAÑOLAS DE PEDIATRÍA, GINECOLOGÍA Y MATRONAS SOBRE LOS EFECTOS NOCIVOS DEL MERCURIO SOBRE LOS FETOS, NEONATOS, LACTANTES Y NIÑOS PEQUEÑOS.

7. RECOMENDAR EN LOS GRUPOS DE RIESGO -EMBARAZADAS, MADRES QUE LACTAN Y NIÑOS MENORES DE 3 AÑOS- LIMITAR EL CONSUMO DE PESCADO A UNA VEZ POR SEMANA Y EVITAR LAS ESPECIES MÁS CONTAMINADAS.

En nombre de Asociación El Defensor del Paciente y en el mío propio, le suplico que estas propuestas sean  para Usted de absoluta prioridad por la importancia que tiene para todos la salud y el futuro de nuestros hijos.


Atentamente, Carmen Flores (Presidenta de El  Defensor del Paciente)