profile="http://gmpg.org/xfn/11"> Condena al SERGAS por las secuelas ocasionadas a una paciente tras ser intervenida de quiste ovárico tumoral y por la falta de CI : Asociación el Defensor del Paciente – Negligencia Médica

Un Juzgado de lo Contencioso de Santiago de Santiago de Compostela, ha condenado al SERGAS a indemnizar a Doña  L. F. G., de 50 años, vecina de Lugo, que fue sometida en el Hospital Xeral-Calde de Lugo en el año 2003 a una cirugía  exploradora de un quiste ovárico que resultó tumoral. El Juzgado acoge los argumentos del abogado de ‘El Defensor del Paciente’ en Galicia y condena al SERGAS a indemnizar a la afectada en la suma de 20.000 Euros.

En el Hospital citado fue sometida  a una laparotomía media infraumbilical, visualizándose una formación tumoral de aproximadamente 4 cm. en 1/3 superior del tabique recto-vaginal. Se procedió  a la extirpación del posible tumor, observándose después del análisis que se trataba de un tumor mucinoso mucosecretor. La operación fue compleja y dejó graves secuelas a la paciente y pendiente de otra cirugía.

Tras varias sesiones de quimioterapia preventiva, se procedió a reconstruir el intestino, una vez finalizada la intervención, y estando todavía ingresada, comenzó expulsar  gases y heces por el aparato reproductor femenino.

Tras manifestar los facultativos que esto era normal, se diagnosticó una fístula recto-vaginal y que lo más probable era que se la HUBIESEN OCASIONADO con una grapadora utilizada en la intervención anterior. Como la fístula no cerró sola, en  2004 volvieron a intervenir a la paciente, esta vez para coser la fístula por vía vaginal, no obstante, y después de pasado un mes desde la intervención, la paciente continuaba expulsando gases y heces. Para intentar solucionarlo se procede a una nueva cirugía en el año 2005

Así las cosas, pasaron los meses y la fístula no cerraba, al mismo tiempo que la bolsa de colostomía provocaba insufribles dolores a la afectada, que no le permitían salir a ningún sitio ya que además tenía continuas diarreas.

En octubre de 2005, y transcurridos esos meses de espera  le manifiestan que no se puede retirar la colostomía porque la fístula no estaba cerrada y había que coserla de nuevo, por lo que es intervenida de nuevo a finales de 2005

Tras una revisión postoperatoria le comunicaron que se tenía que operar  de nuevo porque la masa inespecífica que había en la fístula eran células malignas. Tras ese nuevo diagnóstico la paciente decide no seguir  en Lugo y opta por una segunda opinión en otro hospital ajeno al Sergas, donde le soluciona el problema, pero quedándole un cuadro de ansiedad.

El Juzgado Contencioso de Santiago, tras demanda formulada por los servicios jurídicos de la Asociación "El Defensor del Paciente en Galicia", condena al SERGAS  indemnizar a la paciente  en la suma de 20.000 euros, porque no hubo consentimiento informado (CI) para las primeras cirugías, estimando que la paciente no fue informada de las posibles secuelas alternativas, así  como los riesgos  de dichas cirugías, si bien no apreció mala praxis en las mismas.