profile="http://gmpg.org/xfn/11"> MI TESTIMONIO Isabel Ferragut Pallach : Asociación el Defensor del Paciente – Negligencia Médica

La muerte de nuestros seres más queridos nos produce un gran dolor, pero si la muerte se produce por hechos gratuitos que cortan el ciclo natural de la vida, resulta imposible de asumir, sobre todo, cuando es el hijo el que muere.

Entre las muertes nunca se pueden establecer comparaciones, ¡nunca!, pero todo y así, existen añadidos, y quienes más los padecemos somos las víctimas de negligencias médicas: indiferencia y soledad social, entre otros.   Las víctimas de negligencias médicas hemos de sufrir la indefensión más absoluta además de los ataques y amenazas de los médicos que nos causan el mal, la indiferencia de los políticos, los informes falsificados de los forenses, la injusticia de la justícia - los jueces más bien se comportan como abogados defensores de los acusados en lugar de juzgadores y juzgar con ecuanimidad y honestidad - y, no podemos salir a manifestarnos porque nos amenazan y se nos acusa de injuriar y calumniar.   Yo, personalmente, he sido acusada y condenada por dos veces, y es posible que sigan más condenas porque, como se puede comprender, nadie puede prohibirme que haga público mi testimonio cuando sólo cuenta la verdad de los hechos ocurridos. Y, ¿saben?, puedo hacerlo porque no tengo más hijos, de lo contrario me tendría que cuidar muy mucho de no hacerlo porque podrían ser ellos quienes pagaran las consecuencias.   Es una situación inimaginables o de ciencia ficción la que sufrimos las víctimas de negligencias médicas. Y por más ignominia, se nos acusa de querer enriquecernos a costa de las mismas.   La Señora Inés Huerta Gaditano, Presidenta de la Sección Octava del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, no ha tenido ningún reparo ni ningún tipo de pudor en decir públicamente en el Colegio de Médicos de Madrid y en unas "jornadas de trabajo" como se les llama, que "quienes denunciamos encontramos en las negligencias una forma de enriquecernos".   ¡Una forma de enriquecernos! cuando son "ellos", los médicos imprudentes, quienes nos han sacado primero el dinero cuando ha sido en la privada o han cobrado con nuestros impuestos cuando se trata de la publica, cuando son "ellos", los médicos imprudentes son quienes  han robado, la salud o la vida de nuestros hijos o seres queridos o la  nuestra .

Cuántas veces me he preguntado: ¿Quien puede tener el alma tan negra para creer que una compensación económica puede pagar la muerte de un hijo, una incapacidad, un coma irreversible?... ¿Cree alguien que con dinero puede pagar el daño, los sufrimientos que causa esta sinrazón médica que sobrepasa los límites de la comprensión humana?   A mi hijo le robaron su Salud, su dinero y su Vida. Yo, como tantos otros padres y madres, he tenido que vender mis negocios y mi patrimonio para atender las necesidades que se le crearon a mi hijo por culpa de unos "impresentables" que le destrozaron la vida y le condenaron irreversiblemente a una muerte cruel, y para poder seguir adelante con los procesos judiciales que después de haber pasado casi dos décadas desde que se iniciaron todavía no han terminado. Sólo para poder ver sentados en el banquillo de los acusados a los médicos culpables ya tuve que esperar siete años a partir de ser admitida a trámite la querella criminal. Esta ya fue la primera gran injusticia judicial, y, a mí, a mí me han destruido la vida. ¿Cree alguien que esta es la forma de enriquecerse? Quien así lo crea que tenga el valor de decirlo pero mirando a los ojos de las víctimas, a las que han dejado vivas, ¡claro!, y vea después si puede seguir manteniendo esta atrocidad. Que lo diga mirando a los ojos de Miguel, hijo de Carmen Flores, Presidenta de la Asociación el Defensor del Paciente, querida y respetada compañera de tantos años de lucha. Que lo diga mirando a los ojos de Miguel al que un médico sin ética moral ni profesional dejó tetrapléjico cuando la operación tenía que evitar que esto sucediera en un futuro, además, improbable. Que lo diga mirando a los ojos de los niños que han dejado en coma virgil como el hijo ya muerto de mi otra compañera Marisol Martín Maure. Que mire a los ojos de tantos y tantos niños y jóvenes a los que han condenado gratuitamente a vivir una existencia cruel sin futuro ninguno, o que los diga mirando a los ojos de los padres, quizás, entonces, se dará cuenta de los ruines que son sus palabras o de lo ruin que es como persona.   A nuestro hijos muertos les han espoliado, les han robado gratuitamente la vida. A nuestros hijos les han negado el derecho a su futuro; a disfrutar de la compañía de su familia, de la compañía de sus amigos,  de poder desarrollar todos sus proyectos, casarse, tener hijos, verlos crecer y disfrutar de sus alegrías... Disfrutar de las maravillas que nos ofrece la Naturaleza; de una maravillosa puesta de sol..., de poder escuchar el canto de los pájaros...,sentir en el rostro el aire fresco de los amaneceres..., escuchar una buena música... Disfrutar de las nuevas tecnologías, de las obras de Arte o de las obras humanas que todavía son capaces de hacer algunos hombres buenos...Tener ilusiones, esperanzas... En definitiva, disfrutar de la vida que les pertenecía con sus alegrías y sus penas. Y, en cuanto a los que aún siguen siguen vivos, muchos de ellos, es como si estuvieran muertos.   Este es el enriquecimiento de las víctimas de negligencias médicas. No quisiéramos tener que desearles, a los que creen que así nos enriquecemos, que para que entendieran lo que es sufrir una negligencia médica tuviera que padecerla.   Es cierto que hoy en día se ganan bastantes juicios, pero todo y así resulta una burla para la víctima si ésta ha quedado viva. Las compensaciones económicas no cubren las necesidades de quienes las padecen, y ni aunque estas compensaciones económicas fueran súper millonarias, no pagarían nada, porque no hay dinero suficiente en el mundo que pueda pagar una vida o una incapacidad. Aunque, no cabe duda, de que si estas indemnizaciones millonarias las tuviera que pagar el médico de su propio bolsillo - no olvidemos que estas indemnizaciones, la mayoría las paga el ciudadano, otra inmoralidad por parte del Sistema Sanitario -, las muertes por imprudencias desaparecerían.   La vida humana es única, irrepetible, sagrada e inviolable: nadie tiene derecho a causar daños irreparables, segar vidas humanas y después seguir por la vida como si nada hubiera hecho como si nada hubiera pasado, impune ante la ley. Y, esto, por más poder social o político que posea el agresor.   Queremos tener la esperanza de que en esta nueva Legislatura, los Políticos SÍ contemplaran las agresiones por negligencias médicas y judiciales como contemplan las agresiones en otros órdenes de la vida, aunque, tristemente, en los discursos políticos no se hayan pronunciado ni una sola vez en estas importantes materias materias.

Esperemos que en esta ocasión el respeto de los derechos, de la salud y la vida sea igual para todos.   Para terminar sólo decir que, a nosotros, en la clínica privada pagamos por la terapia por adelantado y no nos dieron recibo ni comprobante de pago. Terapia que "achicharró" el cerebro físicamente sano de mi hijo como sentenció la Señora Fiscal en una de las vistas orales del Juicio cuando el tan sólo intentaba solucionar un problema psicológico: una neurosis obsesiva, manías como se les llamaba antes. "¡Háztelo, Arturo! ¡Háztelo! ¡No te arrepentirás, lo peor que te puede pasar es que te quedes como estás pero vale la pena probar!" le dijeron los médicos. Mi hijo, después de hacerles las mil y una preguntas sobre la seguridad del tratamiento propuesto, les creyó y ellos le mataron. Nos habían vendido "el tratamiento del futuro". En una sola sesión de radioterapia, "rayos gamma", le aplicaron la dosis letal. No le dejaron ni la más mínima posibilidad de esperanza de salvación. Los médicos acusados declararon en el juicio que "aplicaron la radiación por el ojo clínico", que "no avisaron al paciente del peligro que corría porque nadie se lo haría", y que, "los rayos de vez en cuando dan una broma y si la dan es imprevisible".

Casi dos décadas luchando para conseguir Justicia para mi hijo. Con todas las pruebas en la mano para poder condenar sin paliativos a los médicos que segaron gratuitamente su vida, no hemos obtenido la tutela judicial que nos corresponde. Ni la Justicia ni la Administración, hasta el momento, no nos han hecho, eso, Justicia. Y aunque no han terminado los procesos judiciales - pueden pasar entre cinco y diez años más -, quien sí nos  está haciendo Justicia, día a día, es este medio extraordinario llamado "Internet". "Internet", este medio que no me había llamado la atención antes, se ha convertido, inesperadamente, en nuestro más fiel colaborador y amigo. Así sea por muchos años.