Date:
2025-01-27
La Aseguradora del CATSALUT indemniza la muerte de una joven de 21 años por un GRAVE e INTOLERABLE retraso diagnóstico de la trombosis venosa cerebral (TVC) que sufría.
En el Juzgado de 1ª Instancia nº33 de Barcelona se tramitaba la demanda interpuesta por los Servicios Jurídicos de la Asociación ‘El Defensor del Paciente’ en Cataluña, en representación del padre, hermana y abuela de la joven fallecida, contra la Aseguradora Relyens Mutal Insurance, por ser quien cubría la Responsabilidad civil profesional del personal sanitario que atendió a la paciente. Pero, recientemente, antes de llegar a juicio se ha alcanzado un acuerdo indemnizatorio que supone el casi total reconocimiento de lo reclamado, por el fallecimiento de la joven de 21 años como consecuencia de un grave retraso diagnóstico.
Los familiares de la fallecida no quieren dar a conocer la cuantía indemnizatoria pues entienden que no hay cantidad de dinero en el mundo que se pueda equiparar a la vida de la joven fallecida.
La joven comenzó, el día 26 de febrero de 2022, a presentar un cuadro de importantes cefaleas totalmente invalidantes, que le provocaron fuertes mareos, náuseas, pérdida de visión, dificultad para hablar. Graves síntomas, todos ellos, que se banalizaron, tanto por parte del personal del SEM que atendió las innumerables llamadas que les hizo el padre de la joven, como del Hospital del Mar donde ingresó en dos ocasiones de urgencias.
Por un lado el SEM no supo valorar la gravedad del caso a pesar de la detallada descripción de los graves síntomas, que el padre les hacía en cada llamada; y por otra parte, el servicio de Urgencias del Hospital del Mar procedió al alta hospitalaria de la joven el día 26 de febrero, tras una simple exploración, sin realizarle prueba de imagen alguna, ni exploración por un neurólogo. Ese día el hospital emitió un erróneo diagnóstico de toxoinfección alimentaria e infección por SARS-Cov; e informó al padre que su hija no sufría nada grave.
A la mañana del día siguiente, tras el alta hospitalaria, la paciente estaba mucho peor, motivo por el que su padre volvió a contactar con el SEM, y les explicó que su hija había empeorado, vomitaba de forma compulsiva, la cefalea era inaguantable, tenía la mirada perdida y apenas veía… Sin embargo, el SEM no puso a disposición de la paciente un servicio de urgencias para su traslado.
Sería a través de la gestión con su médico de cabecera, que una ambulancia trasladara a la joven de nuevo al Hospital del Mar. El informe de exploración a la llegada de la paciente describió un cuadro de extrema gravedad. Sin embargo, a pesar de la gravísima sintomatología que presentaba la paciente, el TAC cerebral solicitado tardó más de 9 horas en realizarse.
Desgraciadamente, el grave diagnóstico que reveló el TAC (trombosis venosa cerebral) se alcanzó con tanto retraso, que la joven falleció el día 2 de marzo de 2022.
En este caso la paciente falleció como consecuencia del grave e inaceptable retraso diagnóstico de una paciente que sufría graves síntomas que requerían un diagnóstico y tratamiento emergente. Sin embargo, tanto el SEM como el Hospital del Mar, minusvaloraron la clínica de la paciente y la relacionaron con los síntomas del Covid; a pesar de que los hechos suceden en el año 2022, tras 2 años de Covid, cuando ya se conocía por la comunidad médica que existía una evidente relación entre el Covid con enfermedades trombóticas arteriales y venosas, que ya se habían descrito a nivel mundial. Incluso se estaban dando casos que relacionaban las vacunas para el Covid con casos de tromboembolismos.
En la demanda se sostuvo, que existió “responsabilidad porque se mantuvo durante 3 días a la paciente con una grave patología que de haberse diagnosticado cuando comenzó el día 26 se podría haber beneficiado M… del tratamiento necesario que le hubieran permitido hasta en más del 90% su supervivencia.”
Desde la Asociación ‘El Defensor del Paciente’, su presidenta Dª Carmen Flores manifiesta: “Queremos insistir en que desgraciadamente, y a pesar de que lo venimos denunciando desde hace años, la banalización de los síntomas y signos que sufren los pacientes no se puede instaurar en nuestra Sanidad, porque se repiten una y otra vez casos como este en el que el final es tan triste como denunciable”.
Asimismo, el PADRE de la joven fallecida quiere transmitir a los medios de comunicación y a la opinión pública lo siguiente:
“La muerte de mi hija, tan joven y bella, era evitable, el sistema disponía de los medios y de las personas para atenderla en una gran y moderna urbe como Barcelona, pero no hubo un diagnóstico correcto desde el inicio, y desde ahí todo condujo a su triste final, tras una operación a vida o muerte de la que salió con muerte cerebral.
Pensaron, primero el SEM, poniendo mil reparos al envío de una simple ambulancia, y posteriormente los médicos de urgencias del Hospital del Mar, que los síntomas de mi hija no eran “tan graves” y que “exageraba su dolor”, que todo se debía a lo que había comido la noche anterior y al Covid leve que dicen padecía. Finalmente, tras varios días sufriendo un dolor indescriptible, mi maravillosa hija falleció con solo 21 años.
Como decía una joven actriz que, ella sí, se recuperó hace unos meses de una enfermedad tan grave como es la Trombosis Venosa Cerebral (TVC), ella indicaba que, si su historia motiva a una sola persona a cuidar de su salud, habrá valido la pena hacerla público. Yo añado que, si la historia de mi preciosa hija consigue que un empleado del SEM o un médico de urgencias, ante una mujer joven que presenta cefaleas fuertes y repetidas y además vómitos, acuda de inmediato a que se le practiquen las pruebas necesarias para obtener un diagnóstico rápido y adecuado, entonces sí que podré decir que el hacer público la historia de mi amada hija no habrá sido en vano.”
DEFENSOR del PACIENTE